Entradas etiquetadas ‘Apuntes’

Diez años antes

Posted: 24th febrero 2012 by Francisco Molinero in Apuntes
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Había quedado atrapado en aquella duda durante años. Es más, hubo un momento en que pensó tomar el primer vuelo hacia Minsk que pudiera y plantarse cara a cara ante Luba para conocer de primera mano si realmente ella había sido la culpable de aquél desastre o no. Nunca lo hizo. Un hombre acostumbrado a [...]

Para después

Posted: 4th noviembre 2010 by Francisco Molinero in Apuntes
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Luba no era una mujer que se quedase dormida después del sexo. Muchas veces me interrogaba con los ojos, o aprovechando mi indolencia jugaba con mi espalda, pasaba sus dedos por mi columna y a veces, la noche que nos reencontramos en Belgrado en contra de nuestras dos agencias y convencidos de que nuestra vida [...]

A la mañana siguiente

Posted: 21st abril 2010 by Francisco Molinero in Sin categoría
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Se vistió en silencio, a oscuras, como cuando tenía que irse pronto y no quería despertar a su mujer.  Cogió la pistola que la noche anterior había dejado a escondidas debajo de la camisa, justo cuando ella se insinuaba detrás de la  puerta del baño. En la habitación había un olor a lavanda y sudor, [...]

Un ejercicio sobre la ausencia

Posted: 5th marzo 2010 by Francisco Molinero in Apuntes
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Me propongo un ejercicio sobre la ausencia, una obra que exprese ese sentimiento de haber perdido algo y pienso en una silla vacía. No vale, no demuestra que algo, que alguien no esté. Un millón de sillas ocupadas y una en el centro sin nadie. No vale,  es evidente la falta de alguien pero no [...]

Después de hacer el amor

Posted: 26th febrero 2010 by Francisco Molinero in Apuntes
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Y después de acabar con toda la tira de tela enrollada entre sus manos, se acostó sobre su corazón y pensó en él, cerró los ojos y poco a poco notó como el aire penetraba todo su cuerpo.

En una vía muerta

Posted: 2nd enero 2010 by Francisco Molinero in Apuntes
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Allí escondido entre las cajas de pescado apiladas, después de más de tres horas en las que el frío había conseguido hacer lentamente las labores de anestésico, pistola en mano, Román pensaba en lo que hubiera querido ser y evidentemente no era. Las cazas, como él las llamaba, le eran muy propicias a este tipo [...]